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lunes, 11 de junio de 2007

Corpus en Toledo


Volvemos a la carga tras unos cuantos días sin escribir por problemillas varios (estuve malita la semana pasada y con pocas ganas de escribir).
Este fin de semana hemos estado en Toledo con motivo del Corpus y de reunión familiar. Es una fiesta curiosa, para mi gusto un poco catetilla. No me gustan nada las flores de plástico con que adornan la ciudad, aunque sí que me gustan los faroles en medio de los toldos y los tapices colgados alrededor de la catedral pero creo que necesitan una buena restauración porque están tan desgastados que en muchos casos casi es imposible ver lo que representan.

Pasamos un buen día en el que el calor no nos abandonó, la procesión la vimos desde el balcón de la casa de Pilar y después estuvimos viendo la marcha militar en la plaza de Zocodover donde todos los balcones estaban adornados con banderas ofreciendo una visión multicolor. Comimos y demasiado en el restaurante Los Cuatro Tiempos al ladito de la catedral, estaba muy bien. Nos dieron una mesa redonda en la planta baja en el hueco de la escaleras, así que casi parecía que estábamos sólos. Comimos tres entradas a compartir (medallones de foie con una crema de cebolla, huevos rotos con migas, queso de cabra frita con croquetas de verduras sobre una salsa de miel) y yo de plato principal hojaldre de lubina y papillote de verdura (casi no puedo terminar el plato, llenaba muchisimo), Pedro tomó magret de pato con mandarina. De postre tomé dulce de queso con salsa de frambuesa y Pedro una crema de avellana.

En cuanto a libros leídos en estos últimos días:

Un arma en casa de Nadine Gordimer
" Sin embargo, el temor acompaña a lo desconocido. El temor les llegó como una droga, aunque no procedente del botiquín de ella caminaron con calma sin nada que decirse por los pasillos de los juzgados, Harald dejó pasar a Claudia con la cortesía de un desconocido cuando encontraron la puerta, entraron y avanzaron de lado torpemente para sentarse en los bancos. Incluso el olor del lugar era como el de un país extranjero al que hubieran sido deportados. El olor a barreras de madera pulidas y suelo encerado. Las ventanas coronaban la pared hasta el techo, como reflectores inclinados. Los uniformes los llevaban unos hombres con la impersonalidad de los miembros de un culto, todos ellos intercambiables. Había unas pocas figuras sentadas ahí cerca, el mismo tipo de gente que mira desde los bancos de los parques o se tiende boca abajo en los jardines públicos. El pensamiento huye de lo que tiene delante, como hace un pájaro que ha entrado volando en un espacio cerrado, debe de haber algún agujero por donde salir. Harald se dio de bruces con la presencia del colegio, demasiado lejano para recordarlo de modo consciente: el olor institucional y la madera dura bajo las nalgas. Incluso topó con el nombre de un maestro: nada del pasado podía ser más remoto que
este presente.
(...)
La violencia fortuita de las calles nocturnas que habían esperado leer en el rostro desconocido del mensajero formaba parte de los riesgos posibles en ese lugar, junto con otros más generales, como el de contraer una enfermedad, no realizar una ambición, perder el amor. Aquellos que son responsables de una existencia admiten que la exponen a todo esto. Matar a una mujer en un arrebato de pasión celosa, el mero hecho de que se les ocurriera -con vergüenza, aceptando su banalidad periodística- suponía permitir incluso que la misma naturaleza de esos actos pudiera romper los límites de ese contexto vital.
(...)
Anduvieron hacia su coche a través de la monótona extensión de la ciudad, separados y unidos de nuevo por la acera que se ensanchaba y estrechaba en función de otras personas que vivían su vida, de las mercancías esparcidas de los vendedores, apiladas en pequeñas pirámides de verdura, chicles, gafas de sol y ropa de segunda mano, los fogones de gas en que se freían salchichas como fragmentos curvos de tripas humanas. "
También finalicé el primer libro de las Memorias de ultratumba de Chateaubriand en la edición bolsillo . Me está gustando sobre todo cuando se introduce en los tiempos de la revolución. También su visión de América en su primer viaje de juventud.

En cuanto al resto, el fin de semana anterior (2-3 de Junio) estuvieron en mi casa mi padre y Victoria a su paso desde Pamplona donde fueron para el examen de acceso a la universidad de Navarra. Con ellos fuimos el domingo por la mañana a la feria del libro donde durante estos días nos hemos comprado otros cuantos:
  • 'El tambor de hojalata' de Gunter Grass
  • 'Virginia Wolf. Biografía' de Quentin Bell
  • 'Caperucita en Manhattan' de Carmen Martín Gaite
  • 'León Bloy. Diarios' de León Bloy
  • 'Thomas Mann. La vida como obra de arte' de Hermann Kurzke
  • 'Vida de Rainer Maria Rilke. La belleza y el espanto' de Antonio Pau
  • 'Cuentos (Ernest Hemingway)' de Ernest Hemingway
El viernes pasado volvimos a comer en el Oam Thong para celebrar los 6mm, ya casi somos de la familia.
Películas vistas (las que más me han gustado son 'En la ciudad', segunda vez que la veo y 'Días de agosto'):

miércoles, 16 de mayo de 2007

Estoy obsesionada con ese “algo más”.


Y también llegué al final del libro 'Al mismo tiempo: Ensayos y Conferencias' de Susan Sontag, otra de mis escritoras favoritas ( de ella es más fácil encontrar libros, a pesar de ser la incómoda conciencia de su pais natal: EEUU). Os dejo algunos fragmentos seleccionados
Es la tarea del escritor representar las realidades: las realidades abyectas y las realidades del éxtasis. La esencia de la sabiduría que suministra la literatura (la pluralidad de la realización literaria) es ayudarnos a entender que, ocurra lo que ocurra, algo más siempre está sucediendo.
Estoy obsesionada con ese “algo más”.
Estoy obsesionada con el conflicto de los derechos y de los valores que aprecio. Por ejemplo, que –a veces– decir la verdad no promueve la justicia. Que –a veces– la promoción de la justicia puede suponer la supresión de una buena parte de la verdad.
Muchos de los escritores más notables del siglo XX, en su actividad de voces públicas, fueron cómplices en la ocultación de la verdad para promover lo que consideraban (y eran, en muchos casos) causas justas.
Me parece que si tengo que elegir entre la verdad y la justicia –por supuesto, no quiero elegir– elijo la verdad.
¿Por qué el tiempo, por qué el espacio?

¿El tiempo? El tiempo existe para que no todo suceda simultáneamente. ¿Y el espacio? El espacio, para que no todo le suceda a usted. Y no obstante, todo sucede en verdad al mismo tiempo. Ya sea que uno viaje con voracidad o que uno permanezca simplemente atento a lo que sucede en el mundo (lo que en la actualidad es mucho más fácil que nunca), no hay duda de que todo tipo de cosas le suceden a uno. El hecho más ineluctable, más espantoso (el más perturbador), el más difícil de digerir humanamente hablando, es simple y sencillamente la coexistencia de las cosas. Mientras esto se produce, aquello se produce también: al mismo tiempo. Mientras a esta alta hora de la tarde me encuentro aquí escribiendo y miro por la ventana un techo de tejas rojas con su gran antena eflorescente, la geometría de la montaña al otro lado del lago, el cielo azul alionín arriba de la montaña, mientras permanezco sentada aquí, descansada y alimentada como debe ser, y no menos sinceramente insatisfecha por las pocas páginas que logré escribir hoy, a unos cuantos centenares de kilómetros (tan sólo a unos cuantos cientos de kilómetros), en un país llamado Bosnia, en una ciudad que ahora conozco bien de nombre Sarajevo, se asesina, se mata de hambre, se humilla, se destruye a la gente: otro genocidio se lleva a cabo en Europa (el tercero de nuestro siglo) y los responsables de este genocidio pueden cantar victoria con la más absoluta impunidad. Esto es lo que sucede en este mismo momento. Y es atrozmente cercano.
Somos carne.

Permítanme evocar no a uno sino a dos héroes, sólo a dos, entre millones de héroes. A dos víctimas, entre millones de víctimas.
El primero: Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado en su investidura mientras oficiaba misa en la catedral el 24 de marzo de 1980 --hace veintitrés años--, pues se había convertido en "un manifiesto defensor de una paz justa y se opuso públicamente a las fuerzas de la violencia y la opresión". (Estoy citando la descripción del premio Óscar Romero, que hoy se entrega a Ishai Menuchin.)
La segunda: Rachel Corrie, estudiante universitaria de 23 años procedente de Olympia, Washington, muerta con su brillante chaleco anaranjado fluorescente con tiras de Day-Glo que los "escudos humanos" llevan a fin de ser del todo visibles, y tal vez para estar más seguros, mientras intentaba detener una de las casi diarias demoliciones de casas de las fuerzas israelíes en Rafah, una población en el sur de la franja de Gaza (donde Gaza linda con la frontera egipcia), el 17 de marzo de 2003 --hace dos semanas--. De pie, frente a la casa de un médico palestino elegida para demolición, Corrie, una de los ocho jóvenes voluntarios estadounidenses y británicos, "escudos humanos" en Rafah, había estado agitando los brazos y gritando por megáfono al conductor de un bulldozer D-9 blindado que se acercaba; entonces se hincó de rodillas en el camino del gigantesco bulldozer... el cual no aminoró su marcha.
Dos figuras, emblemas del sacrificio, muertas por las fuerzas de la violencia y la opresión, a las cuales ofrecían una oposición por principio no violenta, y peligrosa.
Comencemos por el riesgo. El riesgo del castigo. El riesgo del aislamiento. El riesgo de ser herido o muerto. El riesgo del desprecio.
Todos somos reclutas en uno u otro sentido. Para todos nosotros es difícil romper filas; incurrir en la desaprobación, en la censura, en la violencia de una mayoría ofendida y con un concepto distinto de la lealtad. Nos amparamos en palabras estandarte, como justicia, paz y reconciliación, que nos alistan en comunidades nuevas, si bien más pequeñas y relativamente ineficaces, con otros de igual parecer. Los cuales nos movilizan para la manifestación, la protesta, la ejecución pública de acciones de desobediencia civil; y no para la plaza de armas o el campo de batalla.
Perder el paso de la propia tribu; dar un paso fuera de la tribu a un mundo más amplio en sentido mental, pero más reducido en el numérico: si el aislamiento o la disidencia no es tu posición habitual o satisfactoria, éste es un proceso complejo y difícil.
Es difícil contravenir la sabiduría de la tribu: la sabiduría que valora las vidas de sus miembros por encima de todas las demás. Siempre será impopular --siempre será tenido por antipatriótico-- afirmar que las vidas de los miembros de la otra tribu son tan valiosas como las de la propia.
Es más fácil entregar nuestra fidelidad a las personas que conocemos,a las que vemos, entre las que estamos incrustados, con las que compartimos --como bien puede ser el caso-- la comunidad del miedo.
No subestimemos la fuerza de aquello a lo que nos oponemos. No subestimemos la represalia con la cual acaso se castigue a quienes se atreven a disentir de las brutalidades y represiones que se creen justificadas por los miedos de la mayoría.
Somos carne. Se nos puede perforar con una bayoneta, despedazar con un hombre bomba suicida. Se nos puede aplastar con un bulldozer, o abatir a tiros en una catedral.
El miedo vincula a la gente. Y el miedo la dispersa. El valor es inspiración de las comunidades: el valor de un ejemplo, pues el valor es tan contagioso como el miedo. Pero el valor, algunas de sus modalidades, pueden también aislar a los valerosos.
El destino perenne de los principios: si bien todos afirman profesarlos, es probable que se sacrifiquen cuando se vuelven incómodos. Por lo general, un principio moral es algo que nos pone en desacuerdo con la práctica aceptada. Y ese desacuerdo acarrea sus consecuencias, a veces desagradables, pues la comunidad se venga de aquellos que ponen en entredicho sus contradicciones: quienes desean una sociedad que en verdad mantenga los principios que dicen defender. El criterio según el cual una sociedad debería en efecto encarnar los principios que profesa es utópico, en el sentido de que los principios morales contradicen las cosas como son;
y como serán siempre. Las cosas como son --y como serán siempre-- no son del todo perversas
ni del todo buenas, sino deficientes, inconsistentes e inferiores. Los principios nos incitan a que hagamos algo respecto del mar de contradicciones en el que funcionamos moralmente. Los principios nos incitan a que nos reformemos, a que seamos intolerantes con el relajamiento moral, la componenda, la cobardía y con volver la cara a lo que resulta perturbador: esa corrosión oculta del corazón, la cual nos dice que lo que estamos haciendo no está bien, y entonces nos aconseja que estaremos mejor si no pensamos en ello. [...] La dramaturgia de "actuar por principio" nos indica que no debemos pensar si resulta conveniente o si podemos contar con los éxitos postreros de las acciones que hemos emprendido.
Actuar por principio es, se nos dice, bueno en sí mismo.
Pero sigue siendo una acción política, en el sentido de que no lo estás haciendo en tu beneficio. No lo haces sólo para tener razón o para apaciguar tu conciencia; mucho menos porque confías en que tus acciones alcanzarán sus objetivos. Resistes porque es una acción solidaria.
Con las comunidades de quienes tienen principios y con los desobedientes: aquí y por doquier. Del presente. Del futuro. La prisión de Thoreau a causa de su protesta contra la guerra estadounidense con México en 1849 difícilmente detuvo el conflicto. Pero la resonancia de aquella temporada breve y del todo impune de detención (un célebre y único día en la cárcel) no ha cesado de inspirar la resistencia por principio frente a la injusticia a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestra época.
El movimiento para clausurar el campo de pruebas de Nevada, un sitio clave de la carrera de armamentos nucleares, fracasó en lograr su objetivo a finales de los ochenta: las protestas no afectaron las operaciones del campo de pruebas. Pero inspiró directamente la formación de un movimiento de protesta en la lejana Almaty en la primavera de 1989 que finalmente consiguió cerrar el campo de pruebas soviético en Kazajstán; el movimiento citaba a los activistas antinucleares de Nevada como fuente de inspiración y expresaba su solidaridad con los norteamericanos en cuyas tierras se localizaba el campo de pruebas.
La probabilidad de que tus acciones de resistencia no puedan evitar la injusticia no te exime de actuar en favor de los intereses de tu comunidad sincera y reflexivamente.

Lo que no se escribe se olvida



"Pienso que nunca más podría sentirme en casa en ningún otro sitio, si me fuese de aquí. Me pregunto qué precio pago de modo inconsciente cada día, un precio en esta moneda: no ver, no oír, o al menos callar"

Tristemente he terminado la lectura de 'Un día del año', libro que ya en Mayo se ha convertido en mi libro del año.

En 1960, el periódico moscovita Izvestia dirigió un llamamiento a todos los escritores del mundo. Que describieran con la mayor precisión posible un día de ese año, el 27 de septiembre. Eso significaba retomar la empresa de Maksim Gorki, «Un día del mundo», promovida en 1935. Christa Wolf, escritora de la RDA, se dispuso a describir su 27 de septiembre de 1960 y continuó adelante con la idea a lo largo de cuarenta años, configurando un mosaico apasionante, en su sencillez, de su vida cotidiana.
Una voz que huye del énfasis, firme, sincera, inteligente, discreta, melancólica, más o menos al borde siempre de la depresión y preocupada por retener con exactitud todo lo posible de cuanto vive, dispuesta a combatir la incontenible pérdida de existencia, que a todos nos abruma, convirtiendo su experimento en un sólido pilar de la memoria apoyado en la plenitud de la vida cotidiana.

He aprendido con ella, de su observación de la realidad y de la felicidad encontrada en los gestos más rutinarios (los consejos repetidos de su marido, sus conversaciones, la cocina en la que comparten actividades, los diálogos con sus hijas desde que son pequeñas hasta que alcanzan la madurez, sus lecturas nocturnas, el tiempo perdido viendo la tele, como se sumerge en la naturaleza durante los años en los que vive en el campo y como sus vivencias de la vida y del mundo se enriquecen en esos días en los que es más consciente del tiempo, de las estaciones, del aire, la luz y esos grandes árboles que observa a través de su ventana, su obsesión por recoger castañas, la preparación de sus conferencias, la desesperación ante los escritos que le cuesta continuar, y un largo etc.). Me costaba dejar de leer porque no quería dejar de saber qué le depararía el año siguiente y me encantaría seguir sabiendo cosas de ella.

¿Por qué será tan difícil encontrar en España los libros que quiero? Sólo parece fácil encontrar de Christa Wolf el otro libro editado por Galaxia Gutemberg: 'En carne propia'. El resto está en Seix Barral pero agotados y descatalogados. Es lo que pasa en nuestra sociedad capitalista-consumista, podemos encontrar las últimas novedades pero olvidémonos de las pequeñas joyas perdidas en el tiempo. Me gustaría leer el de Muestra de juventud (en IberLibro.com he visto que puede ser posible encontrarlo en las librerías de libros antiguos Pérez Galdós (Calle Hortaleza 5) y El Galeón (Calle Sagasta 7), habrá que ver....).


jueves, 3 de mayo de 2007

Sin palabras






Este primer puente de Mayo me ha servido para disfrutar de la lectura, me he leído 9 relatos y una obra de teatro del Premio Nóbel Yasunari Kawabata, seleccionados por él bajo el nombre de 'Primavera en el monte Fuji' y he comenzado 'Un día del año' de Christa Wolf, libro que me tiene atrapada.
Los cuentos que más me han gustado de Kawabata son: “En aquel país. En este país”, “El crisantemo en la roca”, “Una hilera de ginkgo”,“Lo que su esposo no hacía” y el que da el titulo al libro.
Ninguno de los relatos parece tener principio o fin, dejándole imaginar el hilo de la historia. Sus palabras destacan por su delicadeza y dulzura dejando entrever un interior truculento que profundiza en temas como la soledad y la muerte. Como fondo de todas las historias una naturaleza que rodea a sus personajes con su belleza y los hace pararse para observarla con detenimiento.

Fragmento del ralato 'Sin palabras':
“Se dice que Omiya Akifusa no volverá a decir una palabra. El novelista, que tiene sesenta años, tampoco volverá a escribir una sola letra. Es decir, que además de que no volverá a escribir novelas, no volverá a escribir ni siquiera una palabra suelta.
Su mano derecha está paralizada, tanto como su lengua. Pero parece que conserva algún movimiento en la izquierda, por lo que creo que, si quisiera, podría escribir. No tiene que ser una frase perfecta. Podría escribir con trazos gigantes de katakana cuando necesite algo. Aunque haya quedado impedido para hablar y hacer gestos podría escribir así sea con un katakana quebrado como medio para comunicar lo que siente. Así, al menos, los malentendidos serían menores.
Por muy confusas que sean las palabras siempre son más fáciles de entender que un gesto torpe. Supongamos que el viejo Akifusa quisiese mostrar, con los labios estirados para sorber, o con el ademán de una mano que se lleva una copa a la boca, que desea beber algo. Le quedaría muy difícil expresar cual de estas cuatro bebidas es la que quiere: agua, té, leche, un remedio. ¿Como distinguiríamos entre el agua y el té? Sería más claro si pudiese escribir agua o té. Aún más, con la simple letra a o t se le entendería.
Resulta extraño, ¿verdad?, que un hombre que pasó más de cuarenta años de su vida usando letras y caracteres para escribir palabras, las haya perdido por completo. Todavía conoce la fortaleza y precisión de su extraordinario poder pero se encuentra prisionero de ellas. Las simples letras a o t serían mas elocuentes que todas las palabras que estuvo escribiendo como un caudal torrencial a lo largo de su vida. Creo que poseen mas fuerza”
El Sábado, día del cumple de Peter, estuvimos en Talavera con su familia . Comimos en el restaurante 'El Monasterio', y me puse las botas con un arroz con bogavantes que estaba riquisimo y de postre un rico Pecado de chocolate. Por la tarde llovía así que por antojo de Mª Angeles nos metimos en el pabellón ferial donde había una expo para la tercera edad y esperamos durante un buen rato a que ella participara en una de las actividades para dibujar a mano un abanico. Nosotros nos metimos en una cafetería donde como no podía ser menos retransmitían la corrida de la feria de Abril con El Cordobés, Rivera Ordoñez y el Fandi, me gusta ver el ambientillo de la Maestranza aunque sea por la tele.
Por la noche ya en Madrid sopló las velitas de una tarta de chocolate que habíamos comprado en 'La bizcochería el Aguila' (bizcocho con mousse de chocolate negro, adornada con bolitas de chocolate a la naranja y cintas de chocolate blanco y negro).

El Lunes nos tocaba trabajar pero lo hicimos desde casa, y la verdad es que al menos a mi me cundió bastante. No entiendo porqué no se promociona más el teletrabajo pues pienso que la gente rendiría más y no contaminaría tanto.

Por la tarde nos fuimos al Factory de Getafe y por la mitad de precio me compré cosas chulas (dos trajes de chaqueta, algunas camisetas y las manoletinas de Fun & Basic que nunca faltan).

El resto de días hemos paseado por el Retiro y por el centro de Madrid, el Martes estaban puestos algunos puestos del rastro y por hacer la gracia me compré una camiseta imitación Custó que vendían unos gitanitos a 4€.

El tiempo ha sido gris y triste, y casi todos los días caían gotas de lluvia.

Las películas que hemos visto estos días de fiesta fueron:

Si tengo que seleccionar alguna me quedo con Transamerica. La que menos, la de Trescientos porque con tanta lucha y ruido sufro demasiado. La de Ficción me gustó aunque tenía demasiados expectativas en ella porque me encantó la de 'En la Ciudad' y claro, en comparación me ha defraudado, la del Gran Silencio es curiosa y transmite paz pero quizás sea demasiado larga.


miércoles, 25 de abril de 2007

Vuestra prisa




«Amigos, yo quisiera conoceros un poco. Pero os escondéis entre gestos, entre montañas de gestos y palabras. Os lanzáis vuestras palabras para enseñaros unos a otros lo que sabéis, como si os enseñarais los dientes. Quizá habéis conocido alguna vez aquel puro placer de regalar palabras, de escuchar las que el otro nos regala. Pero se os va olvidando poco a poco.»


He terminado de leer la recopilación de artículos de Carmen Martín Gaite que Siruela ha agrupado bajo el nombre de 'Tirando del hilo'. Libro que me he leído de un tirón compartiendo con ella sus gustos y sintiéndome atraída por las pequeñas joyas que aún no he descubierto y que gracias a sus palabras no tardaré en leer (Natalia Winzburg, 'La infancia recuperada' de Savater, 'El cuarto de atrás' de la misma Carmen, etc.). Me he emocionado con sus palabras desde el comienzo del libro, me encantó el articulo escrito en el año 49 donde se asusta de esa masa de gente que ya en aquellos años no se sentían 'persona' si no poseían un coche. Coche que les impide disfrutar del detalle de las cosas y sólo les sirve como huida hacia un destino del que una vez alcanzado sólo se desea regresar, alejándose de esa 'persona' por las que quieren ser reconocidos.
He compartido con ella la pasión por muchas de sus lecturas recomendadas (Buzzati,Virginia Woolf, Italo Svevo, Onetti, etc.). He aprendido de su amor por la lectura sosegada y pausada que incita la imaginación. He deseado como ella un mundo sin prisas, con calma, que permita construir un mundo interior enriquecido por las observaciones minuciosas de las maravillas que te rodean. He recordado con ella el maravilloso mundo de Celia en el que también me sumergí cuando era niña.

"No te dejes engañar: intentar realizar los sueños es lo único que al final de la vida te reconcilia contigo mismo"

Añado las películas vistas el fin de semana:













Si tengo que seleccionar alguna me quedo con 'El Ilusionista' un bonito cuento con final sorprendente.
A Peter le gustó Brick, película de cine negro ambientada en un instituto. La verdad es que es bastante curiosa y original, aunque con mi torpeza me perdí algunos hilos que me tuvo que explicar al final.
La que menos nos ha gustado es la de Antonio Banderas, demasiados efectos para no ahondar en la esencia.

Y por último una novedad tecnológica, nos han dado un móvil Nokia N95 bastante chulo. Por fin tengo un móvil que me sirve para casi todo: agenda (en vista de mi incapacidad de usar la IPAQ por el incordio de llevar tanto chisme), cámara de fotos para llevar encima y de las que salen pasables, wifi para navegar sin que cueste un duro, reproductor de música (incluso reproduce el formato del ipod, así que puedo trasferir directamente de mi ipod), radio y un montón de aplicaciones que como es habitual en mi nunca usaré (permite incluso tener podcast).

lunes, 16 de abril de 2007

Flannery O'Connor


«Soy una de esas personas que penetran la nada. La buena gente del campo»



Este fin de semana he terminado los cuentos de Flannery O'Connor en edición bolsillo para que fuera más cómodo de llevar al parque.

Un conjunto imprescindible de buenos cuentos que como dijo la propia Flannery se expande dentro de mi para mi propio crecimiento personal:


«Un buen cuento no puede ser reducido, sólo puede ser expandido. Un cuento es bueno cuando ustedes pueden seguir viendo más y más cosas en él, y cuando, pese a todo, sigue escapándose de uno.»
En este enlace podéis leer uno de sus cuentos: 'El río', aunque no es de los mejores os puede servir de ejemplo de su prosa.

Durante las mañanas del fin de semana ha hecho muy buen tiempo y como siempre hemos disfrutado del placer gratuito más gratificante, pasear por el parque (en este caso el Retiro) y tomar el sol mientras leemos buenos libros.
Por las tardes las nubes cubrían el cielo e incluso soltaban algo de agua, es curioso pero hasta hoy Martes todos los días han seguido el mismo patrón. Así que nos dedicamos a ver pelis y continuar con otras lecturas (en mi caso 'Tirando del hilo', una recopilación de artículos de Carmen Martín Gaite), Pedro además enreda con el ordenador y juega a la PSP (en su caso decir que libro está leyendo es más complicado porque tiene 5 o 6 empezados de los cuales un porcentaje alto está medio abandonado, parece que sobre que al que más caso hace es 'Obra selecta' de Cyril Connolly).
Las películas vistas (todas francesas) han sido más bien flojas pero las pongo para que no se me olvide que las he visto:




'Algunos días de Septiembre', bastante entretenida sin ser película de culto. A los mellis quizás les guste, al menos no es sólo acción.








'El último día' un drama un tanto enrevesado.











'Zazie en el metro' una comedia al estilo Tati. Demasiado locura para mi gusto aunque curiosa.









En cuanto a las sesiones fotográficas con la Lumix LX2 parece que vamos mejorando, aunque hubo mosqueo inicial porque las fotos salían demasiado ruidosas, parece que poco a poco Pedro va aprendiendo a salvar el problema que tiene la cámara al salvar a JPEG.

lunes, 9 de abril de 2007

Buzzati




Durante la Sema Santa me he leido 'Sesenta relatos' de Dino Buzzati. He encontrado algunos de sus cuentos completos en Ciudadseva (por si alguien quiere conocer un poquito y ver si os entra el gusanillo como a mi), además os pongo una selección de fragmentos de los cuentos que más me han gustado, me faltaría añadir algo del relato 'Los 7 pisos' pero considero que es mejor leerselo completo.


Fragmento de 'La gota':
«¿No será entonces una alegoría? ¿Un símbolo de la muerte, por decirlo de alguna manera? ¿O de un peligro que acecha? ¿O los años que pasan? [...] Os digo que no, que hablo en serio, que no hay dobles sentidos. [...] Se trata simplemente de una gota de agua que de noche sube por la escalera.»
Fragmento de 'Los siete mensajeros':
« No existe, sospecho, frontera, al menos en el sentido en que nosotros estamos acostumbrados a pensar. No hay murallas que separen ni valles que dividan ni montañas que cierren el paso. Probablemente cruzaré el límite sin advertirlo siquiera e, ignorante de ello, continuaré avanzando. Por esta razón pretendo que, cuando me hayan alcanzado de nuevo, Escipión y los otros mensajeros que le siguen no partan ya hacia la capital, sino que marchen por delante, precediéndome, para que yo pueda saber con antelación aquello que me aguarda. Desde hace un tiempo, se despierta en mí por las noches una agitación insólita, y no es ya la nostalgia por las alegrías abandonadas, como ocurría en los primeros tiempos del viaje; es más bien la impaciencia por conocer las tierras ignotas hada las que me dirijo. Día a día, a medida que avanzo hacia la incierta meta, voy notando -y hasta ahora a nadie se lo he confesado- cómo en el cielo resplandece una luz insólita como nunca se me ha aparecido ni siquiera en sueños, y cómo las plantas, los montes, los ríos que atravesamos, parecen hechos de una esencia diferente de aquella de nuestra tierra, y el aire trae presagios que no sé expresar. Mañana por la mañana una esperanza nueva me arrastrará todavía más adelante, hacia esas montañas inexploradas que las sombras de la noche están ocultando. Una vez más levantaré el campamento mientras por la parte opuesta Domingo desaparece en el horizonte llevando a la ciudad remotísima mi inútil mensaje. »
Fragmento de 'Algo habia sucedido':
« Sin decir palabra, la señora levantó un poco el fragmento, a fin de que pudiéramos verlo. Todos lo habíamos visto, aunque ella aparentaba ignorarlo. A medida que crecía el miedo, nos volvíamos más cautelosos. Corríamos como locos hacia una cosa que terminaba en ION y debía de tratarse de algo espeluznante; poblaciones enteras se daban a la fuga. Un hecho nuevo y poderoso había roto la vida del país, hombres y mujeres solamente pensaban en salvarse, abandonando casas, trabajos, negocios, todo, pero nuestro tren no, el maldito aparato, del cual ya nos sentíamos parte como un pasamano más, como un asiento, marchaba con la regularidad de un reloj, a la manera de un soldado honesto que se separa del grueso del ejército derrotado para llegar a su trinchera, donde ya la ha cercado el enemigo. Y por decencia, por un respeto humano miserable, ninguno de nosotros tenía el coraje de reaccionar. ¡Oh los trenes, cómo se parecen a la vida! Faltaban dos horas. Dos horas más tarde, a la llegada, ya sabríamos la suerte que nos esperaba a todos. Dos horas. Una hora y media. Una hora. Ya descendía la oscuridad. Vimos a lo lejos las luces de nuestra anhelada ciudad y su inmóvil resplandor reverberante, un halo amarillo en el cielo, nos volvió a dar un poco de coraje. La locomotora emitió un silbido, las ruedas resonaron sobre el laberinto de los cambios. La estación, la superficie -ahora oscura- del techo de vidrio, las lámparas, los carteles, todo estaba como de costumbre. Pero, ¡horror! Aún el tren se movía, cuando vi que la estación estaba desierta, los andenes vacíos y desnudos. Por más que busqué no pude encontrar una figura humana. El tren se detuvo, al fin. Corrimos por el andén hacia la salida, a la caza de alguno de nuestros semejantes. Me pareció entrever al fondo, en el ángulo derecho, casi en la penumbra, a un ferroviario con su gorro que desaparecía por una puerta, aterrorizado. ¿Qué habría pasado? ¿No encontraríamos un alma en la ciudad? De pronto, la voz de una mujer, altísima y violenta como un disparo, nos hizo estremecer. "¡Socorro! ¡Socorro!", gritaba y el grito repercutió bajo el techo de vidrio con la vacía sonoridad de los lugares abandonados para siempre. »

No se me ha olvidado escribir sobre la Semana Santa, estoy esperando que Pedro me pase las fotos que ha hecho con nuestra nueva camara la Lumix LX2, que nos compramos el viernes 30 de Marzo en la tienda Galeote que hay en la calle Preciados.

jueves, 29 de marzo de 2007

Amargura



“Llega un momento en que, mires donde mires, la sensación de amargura se hace tan patente en la gente y en los paisajes como la bruma que comienza a moverse poco a poco en las aguas del Bósforo las frías noches de invierno cuando de repente sale el sol”
Finalicé el libro: 'Estambul. Ciudad y recuerdos' de Orhan Pamuk y me ha gustado tanto..., en parte por esa simbiosis entre los recuerdos y la ciudad.

Pienso que las ciudades donde creces como persona siempre te dejan rastro y dependiendo de la ciudad esos rastros podrán ser más o menos imperdurables. En mi caso tuve la suerte de nacer y criarme en Sevilla y es su historia, su luz, sus adoquines, su río, sus calles, sus casas señoriales, sus casas blancas asomadas a la calle Betis observando a la ciudad desde el otro lado, sus múltiples lados, sus parques, sus fiestas, sus plazas, sus patios, su gente que se encuentra y vuelve a encontrar, lo que ha conformado gran parte de mi ser.





"(...) esa mirada dual, ambigua, en la que lo pretérito se convierte en una vía de escape para entender el presente, [es precisamente] la que otorga al último, y más sensible libro de Pamuk, su esencia cautivadora. Imposible no sentirse movilizado por el paisaje atemporal que recrea a la ciudad como territorio sentimental, que más que un entorno real parece ser producto de la imaginación, influenciado sin duda por sus estudios de arquitectura y pintura, la presencia de un ambiente familiar protector y "vivir en un segundo mundo cerrado al exterior y al que nadie podía acceder. Pamuk consigue que estos dispositivos mnemotécnicos despierten una terrible apetencia por abandonarlo todo y zambullirse en el poderío de las aguas que fluyen por el Cuerno de Oro, habitar el arrebatador paisaje donde una vez dominaron los palacetes y mansiones de madera, embriagarse con la belleza de sus estrechas y fantasmagóricas calles empedradas, con los sonidos y la melancolía de sus habitantes. Su viaje autobiográfico y literario reconstruye evanescentes instantes mediante una selecta colección de motivos sobre el paraíso perdido, esos que adornan la exquisita y policroma alfombra mágica con la que surcar el tiempo. ".


jueves, 15 de marzo de 2007

Senectud







Ya finalicé 'Senectud', que al igual que 'La conciencia de Zeno' me ha gustado y me ha atrapado en su lectura.


Senectud encierra una hondura infrecuente. Ya sólo el título nos informa de que lo que allí se trata sucede de un modo subterráneo, pues su protagonista es, en realidad, un joven con pretensiones bohemias, aunque incapaz de incidir en su propia vida:



"Durante mucho tiempo el recuerdo de su aventura le dejó descontento y desequilibrado. El amor y el dolor habían pasado por su vida y, privado ahora de aquellos elementos, se encontraba con la sensación de uno a quien le han amputado una parte importante de su cuerpo. Aquel vacío, sin embargo, acabó por colmarse. Renació en él el gusto por la seguridad, por la vida tranquila, y la preocupación por sí mismo sustituyó a otro deseo cualquiera"


Es decir, alguien espiritualmente envejecido, apresado en la opresiva Trieste y su hipócrita moralismo. De algún modo nos está hablando de la búsqueda de la esencia de cada ser humano, esto es, la capacidad de rebelarse contra lo que podría ser un destino prefigurado y la desidia para no hacerlo. Nadie es plenamente consciente de ello, parece decirnos Svevo, y en la vida es posible dejarse arrastrar en una rutina que no conduce al intento de la felicidad, sino a la mera apariencia de ese intento. En esa apatía espiritual, enmascarada incluso en una actividad frenética o triunfadora, reside la senectud. Y eso genera conflictos, dilemas interiorizados que dimanan en obsesiones o, si se prefiere, neurosis.



Cambiando de tema, ayer fuimos a un seminario de dotMobi del que aprendí poco ... me resigno a pensar que el futuro de los servicios móviles sea tal como lo cuentan. Aprovechando que estábamos en la Puerta de Alcalá nos invitaron a comer al 'Thai Gardens' en la calle Jorge Juan. Es el primer restaurante tailandés que se abrió en España y por lo visto es transitado por famosos como Paz Vega, MarisaNeus Asensi, Elsa Pataki, Rosa Regás y Lucía Etxebarria. Nosotros no vimos a ninguno, nos gustó el sitio muy bien decorado en una casa palacio del barrio de salamanca con un bonito jardín, budas dorados, velas y orquideas en las mesas. La comida no nos convenció y menos tras la experiencia del Oam Thong, sus sabores nos parecieron más convencionales faltandole autenticidad, los restaurantes cuando se transforman en mega-cadenas dejan mucho que desear. Comimos el menú degustación (por cierto el doble de caro que el Oam Thong y la calidad para mi gusto es inferior).


Por la tarde nos fuimos al centro y en la calle Gran Vía casi nos chocamos con Najwa Nimri, Pedro ni se dio cuenta (va siempre sumido en sus pensamientos) !!!

lunes, 12 de marzo de 2007

Fin de semana 10-11 de Marzo

Aunque el fin de semana en Madrid era movido (manifestación 'De Juana' e inauguración del monumento al 11M) hemos procurado mantenernos al margen y descansar del ajetreo diario.

El viernes volvimos a comer en el Oam Thong, nos gustó tanto que no hemos podido evitar repetir. Pedro incluso repitió menú: el Urbano B, que después de lo probado he de reconocer que también es el que más me gusta (sabores de pureza thai). Está formado por:
  • Entradas: Costilla marinada, rollito primavera, brocheta de pollo
  • Segundo plato: Pollo al curry amarillo, Ternera Chiang Mai, Verdura en salsa de coco y arroz blanco jazmín
  • Postre: Flan con mangostán
Para chuparse los dedos!!!

Después nos fuimos al café que nos trae más recuerdos, el 'Café del arte' situado en la calle Alcalá cerquita de donde inicié mi vida en Madrid (un apartamento en la avenida de Felipe II), para tomarnos un café Illy muy rico viendo como las nubes caen sobre el Retiro.


Terminamos el día viendo la peli francesa 'Como una imagen', "... retrato de las relaciones humanas, de la hipocresía y la vacuidad de los valores que rigen tanto nuestra vida social como el reconocimiento superficial de los individuos, basados en el culto a la imagen"



Para el resto del fin de semana parece que tocaban películas irlandesas, y para más inri las dos con el mismo actor protagonista ('Cillian Murphy', aunque a Pedro le costó darse cuenta....gran fisonomista donde los haya), vimos:


'Desayuno en Plutón'

Una historia de búsquedas y lucha por la esencia del ser, evitando el sometimiento y defendiendo las diferencias sin perder en ningún momento la esperanza.
De fondo la lucha irlandesa por defender su paz.


'El viento que agita la cebada'

Visión del conflicto irlandés en los años 20, describe lucha de la clase campesina por la libertad de un gobierno inglés aplastante y la habilidad de Churchill y su gobierno que al verse acorralados apoyaron dentro del movimiento independentista a los que consintieron que el poder económico siguiera estando en las mismas manos. Los pocos que supieron ver la verdad de aquel tratado siguieron luchando hasta la actualidad enfrentándose incluso a sus propios hermanos.

En cuanto a libros, inicié "Senectud" de 'Italo Svevo' (regalo de reyes en mi casa de parte de los mellis), por ahora me está gustando mucho...ya os contaré mis impresiones.



miércoles, 7 de marzo de 2007

Y las olas se quebraron sobre la orilla

Terminé "Las olas" (el libro fué un regalo de reyes en casa de Miguel y Lisa); 'esa prosa lenta de Las olas, hipnótica, magníficamente circular y blanda, ese triunfo de la palabra dentro de un tiempo permeable en que todos no somos más que Vida.'
Nunca dejaré de releerlo.


"Voy a descender por Oxford Street enfrentando un mundo aniquilado por el golpe de un rayo; voy a mirar las encinas derrumbadas e incendiadas por la caída de esta gran rama en flor. Voy a realizar las tareas cotidianas bajo un resplandor de relámpagos. Voy a coger violetas de la acera y, se las ofrendare a Percival. Será mi homenaje a su recuerdo. Examinemos esta calle ahora que Percival ha muerto. Las casas están construidas sobre cimientos tan frágiles, que bastaría un soplo de aire para derrumbarlas. Los automóviles errantes y temerarios se persiguen ruidosamente y nos acosan como perros encarnizados. Estoy sola en medio de un mundo hostil. El rostro humano es atroz; pero a mí me gusta que sea así, pues busco el ruido y la violencia y la sensación de ser una piedra que es lanzada contra las rocas. Me gustan las chimeneas de las usinas, los transbordadores y los pesados camiones. Me gusta este vaivén perpetuo de rostros, de rostros deformes, de rostros indiferentes. Estoy harta de elegancia: estoy harta de mi vida privada. Navego sobre aguas turbulentas en las que me hundiré sin que nadie acuda a salvarme."


miércoles, 28 de febrero de 2007

Walden

Fui a los bosques porque deseaba vivir a conciencia, afrontar únicamente los hechos esenciales, y no sucediera que estando próximo a morir, descubriese que no había vivido. No quería vivir lo que no fuera vida; ¡la vida es tan cara!, ni tampoco deseaba practicar la resignación, a menos que fuese enteramente necesaria. Quería vivir profundamente y extraer todo lo maduro como para infligir una derrota a todo lo que no fuese vida; guadañar un ancho espacio a ras del suelo; empujar la vida a un rincón y reducirla a sus términos más bajos, y si mostrase ser mezquina, obtener su genuina y total mezquindad y publicar su miseria ante el mundo; o si, resultara ser sublime, conocerla por experiencia, y ser capaz de dar una verdadera noticia de ella en mi próxima excursión. Porque me parece que la mayor parte de los hombres están en una extraña incertidumbre sobre si será del diablo o de Dios la vida, y han llegado a la conclusión, un poco apresurada, de que el principal fin del hombre sobre la tierra es "glorificar a Dios y gozar de El eternamente".


Lago Walden en primavera.


Todavía vivimos miserablemente, como hormigas, aunque diga la fábula que hace mucho fuimos transformados en hombres; como pigmeos, luchamos con las grullas; cae error sobre error, remiendo sobre remiendo y nuestra mejor virtud tiene por ocasión una miseria superflua y evitable. Un hombre honesto no tiene necesidad de contar con más que con los diez dedos de sus manos, y en casos extremos puede añadir los diez dedos de los pies y tomar en globo lo demás. ¡Simplicidad, simplicidad, simplicidad! Sean tus asuntos dos o tres y no un centenar o un millar; en vez de un millón cuenta media docena, y haz la cuenta en la uña del pulgar. En medio de este mar picado de la vidas civilizada, son tales las nubes, las tormentas, las arenas movedizas, y los mil y un detalle que deben considerarse, que un hombre, si no quiere zozobrar e irse a pique sin llegar a ningún puerto, tiene que vivir haciendo estimas, y ha de ser un gran calculador, por cierto, quien tenga éxito. Simplifica, simplifica. En lugar de cien platos, cinco; y reduce las otras cosas en la misma proporción.


Reproducción de la cabaña en la que vivió Henry David Thoreau en los bosques de Concord.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Lecturas de invierno


El Domingo finalicé la lectura de "Lord Jim", un libro que nos cuestiona los límites entre la cobardía y el valor. Una prueba sobrecogedora a la que el azar somete a Jim nos revela la dificultad de estar preparado para afrontar lo inesperado. Lod Jim un personaje relatado por Marlow como pobre soñador romántico, que no sabe qué hacer con su vida, no sabe cómo redimirse de la culpa que le hace ser casi un forajido, alguien que en la selva busca tanto el olvido como el escondite y así el alivio, como una ocasión en la que probar su verdadero ser y redimirse de la culpa que le atenaza y que le conduce a una inmolación por demás inútil, casi a un suicidio.



Hace unos años leí "El corazón de las Tinieblas". Reflexión moral acerca de la soledad y de la lucha del hombre en su enfrentamiento con las fuerzas incontrolables de la naturaleza. Un mundo alucinatorio en el que las tinieblas de la jungla africana y la tenebrosidad de los instintos olvidados se funden armando una trampa inasible a cuyo poder de aniquilación acaban sucumbiendo los personajes.


He comenzado a leer "Las olas" de Virginia Wolf y en paralelo estaba leyendo "Cuentos completos" de Flannery O'Connor. Ya os contaré....